
(Puerto Escondido, Oaxaca, 1998) Escritor, poeta y traductor, su infancia —marcada por la cercanía del agua, la luz intensa y las despedidas inevitables— dejó en su escritura una huella persistente: la memoria como un territorio vivo. Pertenece a una generación de poetas que han aprendido a escuchar el silencio tanto como la palabra.
Es licenciado en Enseñanza de Idiomas por la Universidad Regional del Sureste, pero fue en la poesía donde verdaderamente aprendió a traducir: no solo lenguas, sino emociones, ausencias y fragmentos del tiempo. Su trabajo como traductor lo ha acercado a diversas voces, realizando versiones al español para diferentes revistas y blogs, en un ejercicio constante de escucha y reinterpretación.
Autor de libros como un amor d’enfant (Cuatro Triángulos, Laboratorio Editorial, 2020), Tiempo de Aguas (Editorial Pharus, 2022), ténebras (E pluribus unum, 2023) y hyper.on.dead.o(Cuatro Triángulos, Laboratorio Editorial, 2024), su escritura se caracteriza por una sobriedad que no renuncia a la intensidad. Fue incluido en la antología Mezcalito City II: Registro de poesía en Oaxaca (Cuatro Triángulos, Laboratorio Editorial, 2025), consolidando su presencia dentro del panorama literario contemporáneo del estado.
En sus poemas, la realidad aparece como un eco, la pérdida como una forma de permanencia, y el tiempo como una sustancia que se filtra lentamente en todas las cosas. Lejos del estruendo, ha construido una voz íntima, casi confidencial, que dialoga con lo cotidiano para revelar su lado más hondo. Su poesía no busca imponerse: se acerca, susurra y permanece. Como el mar del que proviene, su escritura no deja de volver.
Ha dictado charlas y lecturas en diferentes universidades y recintos en la ciudad de Oaxaca, llevando su voz a espacios donde la poesía se comparte como experiencia viva. Actualmente es colaborador en Cuatro Triángulos, Laboratorio Editorial.


Un amor d’enfant (del francés «infante») es una breve historia sobre una relación amorosa entre el autor del libro y Margot. Narrada en primera persona forma parte de una serie de situaciones personales que parecieran como salidas de un romance infante el cual comienza con coincidencias entre él y Margot de espacio y tiempo, hasta desarrollarse el sentimiento expandido de un amor meramente nato e inocente. El autor nos expone ese sentir como una flor abierta, y fiel al mismo, nos guía hacia su mundo lleno de intimidades y confusiones, como él mismo lo menciona, “algo que nace desde el fondo del corazón”.
Es un amor de infante o infancia una historia que inicia cuando las nubes se condensan, y apenas el ruido cotidiano del pueblo envuelve al Fernando en su propias memoria, como calca de nube anda y se cruza en sus pensamientos mientras está sentado siendo espectador del momento presente pero al mismo, regresando a su pasado para recordar y entonces, volver a sentir. En un inicio nos expone y presenta a Margot como ese primer amorío envuelto en situaciones confusas, infantiles e íntimas, evoca a ese primer instante en el que un o una desconocida es solamente eso, pero con el tiempo se puede volver este mundo inexplicable de intimidad y suave amorío. Con el peso de los días y, a lo largo de esta historia nos daremos cuenta como es la incertidumbre la que comienza a invadir al autor, y la carencia de amor por parte de Margot detona en él un sentimiento de pérdida pero a su vez acompañado de aceptación, pues se ha dejado llevar por esa primera vez en el amor.
Patricia Veil.

Esta breve compilación de poesía contiene los cuatro elementos básicos de la vida: agua, fuego, tierra y aire.
En estos textos se pueden encontrar cosas tan banales como esperar un autobús o el cantar de un gallo. Pero también temas tan complejos como la superstición de un ave blanca volando sobre la noche, el anhelo del tiempo de la vida perdida, mientras se mira la lluvia, la búsqueda o el esfuerzo por alcanzar la inspiración. Lo más admirable en la mayoría de los poemas se da en el momento en que, aunque seccionado por capítulos, se puede leer de la parte final al inicio; o uno mismo puede darle el valor subjetivo a cada uno de los apartados. En cada poema retomamos la palabra y entrelazamos la imagen con el consecuente. Visualizamos: amor, muerte, ilusión, desdicha, infancia, sombras, relámpagos, ausencia, memorias y SILENCIO.
Juan Pérez

Antes de que la consciencia penetre nuestra frente y nos prive de la penumbra, los signos -tartamudos de luz- dan traspiés previos a ser convertidos en palabras. Estamos en ténebras, excepto un recuerdo. Con versos de aliento corto, Fernando planta un altar en honor a la sombra que alguna vez, encontró adormecida a contra luz en el marco de su puerta. Las letras nos acompañan, nos conducen -tambaleantes- a través de un estrecho pasadizo repleto de penumbra y resaca, con la respiración entrecortada, entre distintas grafías, ladridos visuales y un mismo eco que nos lleva al conticinio.
Alicia Pidgy

Un fin de semana de fiesta entre artistas y la constante sensación de no saber que está pasando.